Pensar como un caballo


Cuando miramos un caballo nos quedamos impresionados por su belleza, su porte, su nobleza. El problema empieza cuando empezamos a relacionarnos con e´l, y surge precisamente porque al verle le hemos adjudicado atributos humanos.

Pensamos en el caballo como noble, resabiado, valiente, miedoso, terco, dócil, listo, lento,…incluso en ocasiones pensamos si le gustamos o nos tiene manía.

Nada más lejos de la realidad.

Cuando llegamos a interesarnos por la verdadera naturaleza de los caballos entendemos sus comportamientos naturales como lo que son, y de hecho como consecuencia inmediata surgen menos conflictos.

¿Qué nos debe llevar a querer “pensar como un caballo”?

  1. Comprender el mundo desde su punto de vista
  2. Conseguir que el caballo se sienta más cómodo y relajado
  3. Comunicarnos con el caballo, en el más amplio sentido de la palabra; y es que la comunicación sólo existe cuando la otra parte entiende el mensaje. Debe entender lo que le pedimos en cada momento
  4. Seguridad, porque entendiendo su comportamiento no solo nos adelantaremos a sus reacciónes sino que evitaremos en muchos casos que entre en pánico
  5. La experiencia que vivamos con nuestro caballo será más satisfactoria y agradable
  6. Conseguiremos minimizar el estrés, la relación debe ser relajante y placentera
  7. Podremos proponernos retos y conseguir objeivos. El avance será más rápido
  8. Nuestro caballo será más confiado, conseguiremos que se desarrolle al más alto nivel
  9. Nos ayudaremos a nosotros mismos viviendo la experiencia de entrar en contacto con nuestro lado más animal
  10. Y sobre todo, viviremos la experiencia de entrar en nuestro lado más equino, que seguro es lo que nos atrajo por primera vez cuando vimos un caballo.

*Notas sacadas del libro de Cherry Hill “Cómo piensa tu caballo”

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *